Gato

Llegada la noche, mis ojos comienzan a cerrarse
y mi corazón se agita más lento…

El frescor de las sábanas me llama y me adentro en su oscuridad.
Un grito de ayuda me despierta.
El gato y el niño.

Llantos idénticos, pues la maldad felina sabe confundir el alma humana.
Y puedo escuchar más nítido ahora, en la calle,
un sollozo de niño y maullidos de un gato.

Me perdí en un sueño onírico
o quizá el grito sea el mismo.

Gatos que gimen tratando de enloquecer a sus oyentes,
fingiendo ser más reales, más cercanos al mundo de los vivos…
Y la curiosidad nefasta me vence y asomo mi cabeza entre las cortinas,
y el ojo que mira

me poseé.

Imagen: Lara Jade

 

Creando

Acting

Twitter